ISIS sigue buscando sembrar el terror

En las semanas después de que agentes del Estado Islámico atacaron en París, en noviembre de 2015, el grupo emitió un video pregrabado de los asesinos. Miraron fijamente a la cámara, agitaron cuchillos serrados, despotricaron contra Occidente y específicamente advirtieron a Gran Bretaña: siguen ustedes. El material mostró escenas de Londres a través de la mira de un arma.

Durante los siguientes 13 meses, el Estado Islámico y los inspirados por el grupo asesinaron y mutilaron en Bruselas, Berlín, Niza y Normandía, así como al otro lado del Atlántico, en California y Florida. Sin embargo, la retórica contra Gran Bretaña empezó a percibirse igual que las amenazas insustanciales hechas por el grupo contra otros países que habían evitado ataques, entre ellos Irán: amenazantes, pero vacías a final de cuentas.

Hasta ahora. Los atentados este mes contra las capitales de Reino Unido e Irán se dieron tras ataques consecutivos en meses recientes en Gran Bretaña, por un agresor que utilizó una camioneta SUV para arrollar a peatones en el Puente de Westminster, en marzo, y un dinamitero suicida en un concierto de música pop en Manchester, en mayo.

“¡Esto es por Alá!”, se escuchó gritar a los atacantes en el más reciente baño de sangre en Londres, mientras apuñalaban a sus víctimas.

Algunos analistas han interpretado los atentados como un intento del Estado Islámico por demostrar su resistencia, aún cuando pierde terreno de manera sostenida en Siria, Irak y Libia.

Sin embargo, una revisión de expedientes del tribunal y declaraciones de funcionarios sugiere que la violencia en Londres y Teherán fue más que un simple mensaje público. Reflejó esfuerzos persistentes del Estado Islámico desde su ascenso en 2014 por atacar blancos que eran vistos como intocables; particularmente en Gran Bretaña. Durante este periodo, funcionarios allí interceptaron y frustraron más de una docena de complots, incluyendo cinco en los últimos tres meses.

El número de complots frustrados parece ser mucho mayor en Irán, un país de mayoría chiita repudiado por los extremistas milicianos sunitas del Estado Islámico, que ha buscado atacar Irán desde, al menos, 2007.

Un día después del ataque letal este mes contra el edificio del Parlamento y la tumba del fundador revolucionario de Irán, los funcionarios iraníes de inteligencia señalaron que habían frustrado 100 complots terroristas en los últimos dos años.

Horas después de la violencia en Irán, el Estado Islámico lanzó su revista en línea, desafiando directamente a los escépticos que han dudado de la fuerza del grupo a medida que se reduce su territorio. “La realidad que enfrentan los Cruzados hoy es que, a pesar de que aseguran que el Estado Islámico ha sido debilitado, los ataques en el corazón de los bastiones de los Cruzados en Occidente seguirán ocurriendo de la misma forma repentina e inesperada”, aseguró.

Los complots neutralizados en Gran Bretaña muestran cómo el alcance del Estado Islámico se extendió con cada intento. Las técnicas usadas por los atacantes frustrados, el tipo de blancos que escogieron y el tipo de entrenamiento que recibieron traza ampliamente el arco de la evolución del grupo a medida que atacaba una y otra vez en otros lugares de Europa.

Inicialmente vistos como los actos de jóvenes marginados sin ningún vínculo real con el Estado Islámico, en un principio estos complots no causaron alarma, indican funcionarios. Pero en cuestión de un año, empezaron a convertirse en algo más complejo, a medida que jóvenes atacantes empezaron a hacer contacto en línea con el grupo miliciano.

En septiembre de 2014, Abu Muhammad al-Adnani, vocero del grupo, transmitió una grabación en audio incitando a los seguidores a matar de cualquier manera posible: ”Destroza la cabeza del incrédulo con una piedra, masácralo con un cuchillo o atropéllalo con tu auto”.

Para 2015, revelan expedientes de investigación, los conspiradores empezaron a echar mano del núcleo interno de una red de entrenadores en línea del Estado Islámico. Estos entrenadores pasaban el día sentados detrás de monitores de computadora en Raqqa, la ciudad siria que es la capital de facto del grupo, moviendo a los varones influenciables que conocían en internet como piezas de ajedrez.

Eran parte de una unidad organizada apodada “La Legión” por el FBI, que empezó a rastrearlos y abatirlos en ataques estadounidenses con drones cuando se volvió manifiesto cuánto estaban involucrados en la incitación de ataques de manera remota, incluyendo Estados Unidos, Canadá, Australia y Gran Bretaña.

Uno de sus miembros mejor conocidos era Junaid Hussain, un ciudadano británico que figuraba entre los agentes del Estado Islámico que presuntamente estuvieron en contacto con uno de los hombres involucrados en el primer ataque exitoso de ISIS en Norteamérica, mensajeando al tirador mientras conducía a un centro comunitario en Garland, Texas, en mayo de 2015, donde abriría fuego.

En el verano de 2015, Hussain utilizó la aplicación encriptada Surespot para contactar a un hombre de 24 años, Junead Khan, en Luton, quien había caído bajo el hechizo del Estado Islámico. El propósito declarado de Hussain de contactar a Khan era informarle que un amigo suyo que se había unido a los milicianos había sido abatido en Siria en un ataque con drones de Estados Unidos, explicó Andrew Hall, el abogado de Khan.

Hall cree que fue una trampa. “El propósito de la llamada era incitarlo a la venganza”, afirmó. “Viniendo a Siria y tomando su lugar. O, de otra manera, realizando una acción en Inglaterra”.

Hussain ofreció a Khan las direcciones de soldados británicos y una guía de nueve páginas de cómo construir una mochila bomba.

Los expertos en contraterrorismo dicen que el número de complots frustrados del Estado Islámico representa la punta del iceberg. Al menos 500 personas están bajo vigilancia activa en Gran Bretaña, planteando la cuestión de si todas pueden ser detenidas, comentan.

“Todo el mundo dice que ya es suficiente. ¿Pero qué puedes hacer realmente?”, manifestó David Wells, quien hasta 2013 trabajó para el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno, la versión británica de la Agencia Nacional de Seguridad.

Las autoridades sospechaban que Khan, junto con un tío, Shazib Khan, había estado planeando atacar la base de la Real Fuerza Aérea en Lakenheath, sede de la 48a. unidad de comando Fighter Wing de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, indicó Raffaello Pantucci, experto en terrorismo.

Varios meses antes de ser arrestados, Shazib Khan grabó un video de un auto pasando frente a la Cámara de los Comunes, en Westminster. Subió el video a YouTube bajo el título “ISIS maneja cerca de Westminster”.

La ubicación filmada se hallaba a cinco minutos a pie de donde Khalid Masood, otro británico alineado con el Estado Islámico, asesinó a cuatro personas en el Puente de Westminster, en marzo. Ése fue el primer ataque exitoso del Estado Islámico en Gran Bretaña.

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