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EE.UU. arremete contra Venezuela en la ONU, pero Rusia y China la respaldan.

NUEVA YORK. Estados Unidos acusó ayer a Venezuela de ser una “amenaza” para el mundo durante una reunión en Naciones Unidas, a la que no asistieron Rusia y China en un gesto de respaldo al Gobierno de Nicolás Maduro.

Tras intentar sin éxito el pasado mayo introducir la cuestión en la agenda del Consejo de Seguridad de la ONU, el Gobierno estadounidense organizó hoy una reunión informal de este órgano para volver a poner sobre la mesa los supuestos abusos de Maduro y la necesidad de una reacción internacional.

El movimiento fue calificado como un “acto hostil” por Venezuela, que recibió el apoyo de Rusia y China, dos de las potencias permanentes del Consejo de Seguridad, que optaron por boicotear el encuentro.

Frente a la postura de EE.UU. y sus aliados, Rusia, China y otros países consideran que Venezuela no representa un peligro para la paz y la seguridad internacional y, por tanto, queda fuera del mandato del Consejo de Seguridad.

La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, denunció ayer que Venezuela es cada vez más “un narcoestado violento” que supone una amenaza para “la región, el hemisferio y el mundo”.

“La situación que se está desarrollando en Venezuela es mucho más que una tragedia humana. La crisis en Venezuela hoy plantea una amenaza directa a la paz y seguridad internacional”, defendió.

Como ejemplo, señaló el impacto que están sufriendo los vecinos del país, que han tenido que acoger a muchos venezolanos como consecuencia de “la violencia y pobreza que el régimen corrupto de Maduro ha impuesto a su gente”.

En la reunión, los miembros del Consejo escucharon varios testimonios sobre la situación en Venezuela, incluido el de el coordinador internacional de la ONG Foro Penal, Julio Henríquez, que denunció el incremento dramático en el número de presos políticos y el uso de la fuerza contra manifestantes.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, calificó de “grave” la situación y recordó que su oficina ha documentado abusos serios por parte de las autoridades durante las protestas de este año.

“Si no se toman pasos para hacer frente a las serias violaciones de los derechos humanos en Venezuela, estoy muy preocupado por el negativo efecto desestabilizador que puede tener en el conjunto de la región”, dijo Zeid.

El más duro fue el secretario general de la Organización de lo Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien pidió medidas contra el Ejecutivo venezolano y se refirió a él como una “dictadura” y como un “esquema criminal con vínculos con el narcotráfico”.

“La muerte, la pobreza y el sufrimiento son responsabilidad directa de este Gobierno, de su ineficiencia, de sus actividades criminales y de su corrupción”, recalcó.

Almagro, una voz muy crítica con Maduro, defendió que ningún país “puede ignorar lo que está sucediendo en Venezuela” ni ser “complaciente con la violación sistemática de los derechos humanos”.

“No existe argumento político, jurídico o económico que justifique ir de la mano de los asesinos y de los torturadores”, subrayó.

En ese sentido, Haley criticó la ausencia de varias delegaciones en la reunión y la atribuyó a la “presión” del Gobierno venezolano.

Mientras se desarrollaba la cita, a apenas unos metros de allí, el embajador venezolano ante la ONU, Rafael Ramírez, acusaba a

EE.UU. de tratar de imponer su “agenda política” en el Consejo de Seguridad y de llevar a cabo una acción “injerencista” contra su país.

“Estados Unidos trata el Consejo para elevar temas bilaterales con nuestro país en instancias multilaterales”, insistió. “No aceptamos injerencias ni tutelajes de ningún tipo”, afirmó el diplomático venezolano.

Ramírez compareció arropado por los embajadores de Rusia, China y Bolivia, que junto a Egipto decidieron no participar en la reunión impulsada por EE.UU.

Sí lo hicieron una mayoría de los Estados miembros, aunque algunos como Uruguay dejaron claro que la cita no era oficial y que creen que la crisis venezolana no merece estar en la agenda del Consejo de Seguridad.

Al término de la reunión, Almagro dijo a Efe que la situación en Venezuela está cada vez más internacionalizada y defendió que el mundo debe “tomar cartas en el asunto”.

En todo caso, reconoció que cualquier medida en Naciones Unidas tendrá que ser fruto de “un proceso evolutivo y acumulativo” y llegar a base de presentar “denuncias gravísimas” como las que se escucharon ayer en la organización.

fuente: diario libre.

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