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Bradicardia o cuando el corazón late muy lento.

Por sí sola no supone un peligro, pero es aconsejable conocer las causas por si refleja alguna alteración

La frecuencia a la que el corazón bombea sangre hacia todos los órganos tiene una determinada presión  y frecuencia. Esta última se sitúa entre los 60 y los 100 latidos por minuto cuando la persona está en reposo. Si el corazón late muy lentamente, se conoce como bradicardia, que se define como la frecuencia cardiaca anormalmente baja, por debajo de 60 latidos por minuto.

“La bradicardia en sí no es una patología, si bien puede ser reflejo de ciertos problemas que conviene descartar”, señala Ana Alegría, especialista en Cardiología del Hospital Vithas Nuestra Señora de América. En algunos casos, la causa puede ser hereditaria, aunque también puede explicarse por el ejercicio, los fármacos, algunas enfermedades sistémicas o generalizadas o la presencia de algún problema eléctrico cardíaco, como bloqueos, disfunción sinusal o pausas.

La bradicardia por sí sola no supone un peligro, aunque es importante conocer las causas: “La bradicardia no natural o patológica puede resultar peligrosa, ya que en muchos casos es reflejo de alguna alteración en el sistema eléctrico del corazón y, en casos concretos, puede requerir la implantación de un marcapasos”, apunta.

Síntomas y abordaje de la bradicardia

La bradicardia “natural” no suele dar síntomas, sin embargo, las que son debidas a determinadas alteraciones suelen producir sensación de mareo e incluso síncope o pérdida de conocimiento. Pruebas como el electrocardiograma, el Holter de ECG (o monitorización durante 24 horas del ECG), el Holter implantable subcutáneo o incluso estudios electrofisiológicos y la implantación de un marcapasos pueden ser algunos de los procedimientos necesarios. El cardiólogo decidirá en cada caso concreto, en función de las necesidades del paciente.

En cuanto a la bradicardia en deportistas, “no es patológica, es una respuesta adaptativa del corazón sano al ejercicio; no produce síntomas y no requiere tratamiento en general”, señala Alegría.

FUENTE: SALUD Y MEDICINA.

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