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“Yo no vuelvo a tomar clerén jamás” dice sobreviviente.

“Cuando eso me subió me dio un dolor en la barriga, náusea, y me quedé ciego. Vomité y después me desmayé. Desde ahí no recuerdo más nada. Yo no vuelvo a beber clerén jamás”, así narra un sobreviviente de la intoxicación masiva de clerén.

Cuando lo dice, pone una cara como de arrepentimiento. Razones le sobran, porque debió estar dentro de las 15 víctimas que hasta el momento produjo la ingesta del clerén en esta zona, pero él sobrevivió. Valdez Arnó Jiménez es un agricultor, padre de 14 hijos, residentes en la comunidad de El Cercadillo, y uno de los que adquirió “el alcohol de la muerte”, que causó luto y pánico en estos lugares, situados al norte de la cordillera Central. El Cercadillo es una aldea de pequeños agricultores situada en la cercanía de la carretera Internacional, perteneciente al municipio de Pedro Santana, Elías Piña; pero donde muchos prefieren hacer vida económica en Restauración, de la provincia Dajabón.

“Estábamos tomando unos traguitos de contentos, por impostura. Lo hacíamos siempre y no sucedía nada. No sabemos si fue una química mala que le metieron al romo”, cuenta Valdez en su casita, al momento en que deja escapar una sonrisa que denota alegría o nerviosismo. En este lugar murieron dos personas, que no tomaron el ron en el velorio de “Huila”, en Pedro Santana, como se  ha dicho sobre las víctimas.

“Yo compré mi romito y me lo bebí aquí mismo, porque en estos tiempos de diciembre son cosas que se usan”, agrega. “Gracias al Señor, si no corren conmigo al hospital de San Juan me muero”, aduce. Arnó Jiménez permaneció desde el miércoles 13 al sábado 23 en estado delicado en el hospital público de San Juan de la Maguana, pero fue dado de alta y permanece en su hogar con algunos síntomas. Otras personas de la zona fueron llevadas por el alcalde de Pedro Santana, Hipólito Valenzuela, a distintos hospitales logrando sobrevivir. Muchos no pudieron, entre ellas, su vecina Belkis Rodríguez.

De su propia mercancía

La señora Rodríguez, madre de dos hijos, de ocho y tres años, alternaba su ocupación en la agricultura y ama de casa, con la venta de clerén, en esta comunidad de El Cercadillo.

Pero ella también se daba sus traguitos, narran los vecinos. Dicen que el día de la tragedia ella compró el clerén en Los Cacaos para distribuirlo al detalle en el pueblo, “pero por el camino venía dándose sus petacazos”. Comenzó a sentirse mal y fue llevada de urgencia al hospital de Bánica, luego a San Juan de la Maguana, donde murió el pasado jueves.

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LOS CACAOS: LUGAR DONDE TODO COMENZÓ

En la noche del domingo 17 de este mes, Gerardo llegó al mercado fronterizo que se realiza en esta comunidad haitiana, pero localizada a menos de diez kilómetros del municipio de Pedro Santana, provincia Elías Piña, para hacer lo que ha hecho durante los últimos 20 años de su vida: vender clerén. Fueron dos tanques los que trajo, y que se vendieron al detalle a primeras horas de la mañana del lunes, que es cuando se realiza el mercado. Lo que hace “popular” a esta bebida es el precio. Una botella de clerén solo cuesta 50 pesos; “una chatica”, 25; “y hasta te venden diez pesos si tú solo tienes esa cantidad.

Es más, tú llevas un envase y te dan a probar y hasta te lo fían”, narró uno de los asiduos a este mercando donde se comercializan además otros productos como ropas usadas, arroz, aceite y azúcar.

FUENTE: LISTIN DIARIO.

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