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Las vacunas, fundamentales para combatir enfermedades

Las vacunas, fundamentales para combatir enfermedades

Las vacunas representan una de las medidas sanitarias más importantes en la historia de la medicina, pues gracias a ellas se han combatido enfermedades mortíferas.

Claudia Blanco, infectóloga de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), dice que las vacunas se utilizan para reforzar el sistema inmunitario y prevenir enfermedades.

Agrega: “En la actualidad, tenemos disponible cuatro tipos diferentes de vacunas: las de virus vivos o atenuados, muertas o inactivadas, toxoides y las biosintéticas”.

Al detallar el por qué se necesitan las vacunas, la doctora explica que los bebés al nacer tienen algo de protección contra organismos que les causan enfermedades.

Esta protección se transmite de la madre a través de la placenta, antes del nacimiento, después de un corto tiempo, esta protección natural desaparece. Aquí es que las vacunas juegan un rol importante, ayudando a proteger contra muchas enfermedades que solían ser mucho más comunes.

Evitar muertes

Los ejemplos incluyen tétanos, difteria, paperas, sarampión, tos ferina, meningitis y poliomielitis. Se estima que solo las vacunas contra el sarampión evitaron más de 21 millones de muertes entre 2000 y 2017.

Sobre los refuerzos, la infectóloga detalla que la razón principal es que la protección de las vacunas de la infancia desaparece con el tiempo, por eso se necesitarán dosis adicionales para estar protegidos.

Explica que los adultos necesitan las vacunas por la razón ante descrita, y porque algunas están recomendadas únicamente para adultos, que tienen mayor riesgo de contraer ciertas enfermedades como el Herpes Zoster (culebrilla).

Asimismo, es posible que tengan mayor riesgo de contraer ciertas enfermedades según sus planes de viaje, trabajo o afecciones de salud.

Cita también que es posible que no se haya administrado las vacunas más recientes que ahora están disponibles, debido a que algunos virus, como el que causa la influenza, pueden cambiar con el tiempo.

La seguridad

La especialista sostiene que la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention) y el Instituto de Medicina (Institute of Medicine) concluyen que los beneficios de las vacunas superan los riesgos.

“Como todo, las vacunas tienen sus indicaciones y contraindicaciones y su uso inapropiado pudiera poner en peligro la seguridad del paciente”, agrega Blanco.

Afirma que las vacunas, como la del sarampión, papera, rubéola, varicela y la antigripal en aerosol nasal, contienen virus vivos, pero debilitados, así que las personas con el sistema inmune débil no deben recibirlas, al igual que las mujeres embarazadas.

La mayoría de las reacciones a las vacunas son leves y temporales, tales como el dolor en el lugar de inyección o fiebre.

Asegura que si no se mantienen las tasas de inmunización óptimas (la llamada inmunidad colectiva), las enfermedades prevenibles mediante vacunación volverán.

Aunque las mejoras de la higiene, el saneamiento y la salubridad del agua ayudan a protegerse de las enfermedades infectocontagiosas, muchas de ellas pueden propagarse independientemente de lo aseadas que sean las personas.

La doctora dice que cuando el paciente refiere alergias luego de una vacuna se debe evaluar si algún componente de la vacuna (huevo, antibióticos, tiomersal, hidróxido de aluminio), está contraindicado en dicho paciente.

Si por el contrario, la alergia es debida a cualquier antígeno que no sea un componente vacunal (ácaros, polen, entre otros.) se puede realizar la vacunación.

Blanco explica que hay diferentes tipos de inmunosupresión (disminución de la respuesta inmunológica) y es importante saber que no solo los pacientes con cáncer, HIV y terapias biológicas o inmunosupresoras pertenecen a este grupo.

Los pacientes renales cursan con importantes trastornos inmunitarios que los hacen susceptibles a sufrir infecciones graves (pacientes en hemodiálisis, diálisis peritoneal, tratamientos inmunosupresores cuando se someten a trasplante renal) constituyendo un grupo numeroso a tener en cuenta para la vacunación.

“Estos pacientes se caracterizan por presentar una respuesta pobre a las vacunas, con títulos de anticuerpos mucho más bajos que la población sana”, afirma.

En pacientes especiales

Los pacientes con neoplasias (cualquier tipo de cáncer) que, además de sufrir trastornos inmunitarios, reciben tratamiento inmunosupresor, son susceptibles de sufrir diversas infecciones, algunas de las cuales pueden ser prevenidas con las vacunas existentes en el mercado.

Recordar que las vivas o atenuadas están contraindicadas, porque sus mecanismos de defensa no están controlados y la replicación viral o bacteriana como consecuencia de su administración puede estar aumentada y producir complicaciones graves e incluso mortales.

Por el contrario la administración de vacunas inactivadas no tiene contraindicaciones.

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